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Cultura y tradiciones

El gran legado cultural que ha heredado la isla es proporcional a la pasión de su gente por lo auténtico y a la gran pureza de su cultura popular.

Esta tan peculiar expresión cultural se manifiesta en las tradicionales fiestas de Sant Joan, en las que el caballo de raza autóctona es el verdadero protagonista. Así como en su variada artesanía creada por las manos más sabias de la isla o en la expresividad de sus atávicos bailes folclóricos.

Tanta admiración del pueblo menorquín por el arte, se proyecta en los numerosos museos que nos acercan a la realidad cultural de la isla. Así, podremos entender la importancia que le otorga la sociedad menorquina al medio ambiente, en el Museu de la Natura o en Ecomuseu de Cap de Cavalleria. El Museo Hernández Sanz- Hernández Mora ubicado en el Claustre del Carme de Maó, alberga una muestra de mobiliario, objetos y cuadros, además de una biblioteca donde recopilar información sobre Menorca, que nos permite hacernos una clara idea de la notable aportación de los autores de la isla en el arte y la cultura universal. El Museo de Menorca, situado en un antiguo convento de franciscanos, es un fiel testigo de la intensa historia que ha vivido la isla. En su interior podemos reconocer la gran herencia cultural que han dejado las antiguas civilizaciones a lo largo de los siglos.

De igual modo que el Museo Municipal de Ciutadella, en el histórico edificio del Bastió de sa Font, nos ofrece un recorrido por la historia antigua de Menorca a través de objetos directamente relacionados con la vida de los primeros pobladores de la isla.

La gran oferta museística nos lleva también al Museo Diocesà en Ciutadella, donde tenemos la oportunidad de admirar pinturas, de los siglos XVII-XVIII hasta el arte contemporáneo, objetos arqueológicos además de orfebrería y arte litúrgico.

Menorca ha sido, desde siempre, cuna de personalidades de las diferentes artes. La continua exposición a tanta belleza natural de la isla ha inspirado a escritores, pintores y escultores. Así como también ha sido fuente de inspiración para los músicos; una verdadera musa para sus mejores sinfonías.

Las fiestas populares se celebran durante el verano en las diferentes poblaciones de la isla. Estas celebraciones locales son la mejor demostración de la autenticidad de las costumbres menorquinas. El punto de partida de esta serie de fiestas, siendo la más popular de todas, se celebra en Ciutadella el 23 y el 24 de Junio. Cuando llegan las fiestas de Sant Joan, esperadas durante todo el año, todo el pueblo unido por un fuerte sentimiento a las tradiciones se alza de júbilo. Unas fiestas auténticas, en el sentido más amplio de la palabra; un antiguo protocolo marca cada momento de la fiesta y su espíritu pasa de padres a hijos desde sus inicios en la Edad Media. La espectacularidad de sus juegos ecuestres y la explosión de alegría colectiva de la gente nos provocarán un auténtico contraste de sensaciones.

El caballo de raza menorquina es el auténtico protagonista de las fiestas. Pero no sólo podemos disfrutar de todo el esplendor y la belleza de esta noble raza en las fiestas patronales, también están en todos los espectáculos de doma y en las carreras organizadas por los hipódromos de la isla.

Podemos proseguir en nuestra búsqueda de la autenticidad con el folclore menorquín, ya que veremos como la música popular y los bailes tradicionales no han variado su pureza con el paso del tiempo. Tendremos muchas oportunidades de dejarnos maravillar ante tanta expresividad en las continuas representaciones al aire libre. Un buen momento para hacerlo es en la Diada de Sant Antoni (17 de enero), celebrada en honor al patrón de Menorca. Otra forma de adorar a las protectoras Vírgenes del mar, se da en las coloridas procesiones marineras en las que los navegantes engalanan sus barcas y se hacen a la mar una al lado de la otra formando un bello mosaico cromático.

Entre los diferentes espectáculos culturales donde descubrir la sabiduría de las gentes, no podemos perdernos una velada con los "glossadors"; auténticos poetas de rima oral, que nos sorprenderán por su capacidad de improvisación para darse réplica entre ellos. Esta maestría se da también en los artesanos menorquines, de cuyas manos nace una auténtica y variada forma de moldear la belleza. Algunos ejemplos de tanta diversidad artesanal pueden ser: maestros que trabajan la madera para utensilios del campo, bisuteros, ceramistas, herreros, joyeros, maestros en la elaboración del queso, licoreros, zapateros o maestros artesanos en la fabricación de los "llauts" (barcas menorquinas).



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